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domingo, 22 de marzo de 2015

Las ganas


R.

Cuando las ganas se cruzaron en el camino,
No pudieron evitar voltear y verse a los ojos,
Delinear sus labios con la mirada.

Se juntaron y se dijeron al oído todas esas cosas
Que ni siquiera pensaron que existieran.
Crearon con sus palabras un mundo
Inexplicable, fantástico.
Un mundo imposible.

Cuando las ganas se encontraron:
Una solo era escape,
La otra quería encontrarse.

Y los cuerpos se enredaron como
Queriéndose hallar,
Como queriéndose saciar,
Como pretendiendo hacer
De ese momento su única verdad.
Llegaron hasta adentro,
Rompiendo vidrios,
Quebrando silencios,
Pero sin eco.

Cuando la evasión y la esperanza
Chocaron,
Se formó una nube de escombro
Que lo cubrió todo.
Entre el polvo, se aclararon la vista
Para descubrir que no había futuro, 
Solo lugar para el olvido.



viernes, 20 de febrero de 2015

Esto no es poesía/Nada



Hace más o menos 19 años me dio por escribir. Por ahí hay dos o tres libretitas llenas de letras de canciones y uno que otro intento de poema perdidas en la casa.

Escribir poesía (o por lo menos escribir algo decente) es una de mis más grandes obsesiones; siento que algunas veces lo he logrado y otras me dan ganas de borrarlo y darme un plomazo. Hay algunas piezas que me gustan y hoy decido aventurarme a publicarlas aquí.

Estas "poesías" o "versos" que empezaré a publicar aquí fueron escritos de 1996 a 2009 aproximadamente y firmados con mi seudónimo, Isabel Palacios. 

Hoy empiezo con la "Nada". Pueden llegar a ella dando clic aquí


Nada

¿Qué se escribe cuando está la nada?
Nada puede ser escrito;
nada rima con nada.
Solo el canto festivo de las palabras cortas,
llenas de personas, de gente sin rostro,
de muchedumbres que se amontonan
entre las letras y las aplastan.

Nada rima con nada.

Junto a la nada todo se evapora.
El amor deja de sonar a agua fresca cayendo,
a atardeceres con los pies enterrados en la playa.
Junto a la nada, un niño deja de correr por la calle,
no hay amigos imaginarios pateando pelotas
ni destruyendo ventanas.

Nada rima con nada.
La sonrisa junto a la nada se derrumba;
no hay polines suficientes para mantenerla en pie.
Junto a la nada se borran los recuerdos,
la paz de la presencia de los otros.
Junto a la nada los amigos huyen
como pájaros amenazados huyendo de las plazas.
Se van corriendo por callejones
en busca de ruido,
en busca de otras palabras.

Nada rima con nada.

Junto a la nada, todo.
El espacio que en mí llenabas implota
hacia el centro de mi alma.
La respiración se corta, se anula el suspiro.
Nada rima con tu nombre que se va nulificando,
casi borrando de mi memoria.

Nada rima con nada. 

                                                                                                                                    Isabel Palacios


jueves, 18 de septiembre de 2014

Menos, más

De esas veces, todas,

Que te echo de menos, más.

Que te necesito como nunca, siempre.

Noche sin tu sonrisa, todo el día.

Mis insomnios sin los tuyos para entretenerse.

El sueño que salió a buscarte y tarda en regresar.


El tiempo que se empeña 

En llevarme la contraria,

Que se empeña en gritar 

Y espantar la calma.

La paciencia que se impacienta y se va.


El tiempo sólo teme a algo:

Mi terquedad que se convierte 

En asesina serial.

miércoles, 15 de enero de 2014

¡Al carajo!

Llévatelo, no lo quiero tener cerca.
Mételo en una cajita, pierde la llave.
Enciérralo en una botella, tírala al mar.
Entiérralo, ahógalo, destrúyelo, quémalo,
rómpelo, bórralo, ráyalo, escribe, pinta sobre él.

No lo quiero ver, oler, presentir.
Derríbalo, construye una gran casa, un edificio,
un gran zócalo.
Echa cemento, cúbrelo, vuelve a derribarlo.
Minimízalo, sintetízalo; no lo quiero ver.

Derrámalo en la coladera, deja que corra el agua,
que se diluya mucho al carajo.
Aplástalo, aplánalo, mételo en un sobre y mándalo lejos.
Sin remitente, sin dirección ni apartado postal.

Llévate lejos este peso que se hunde en el pecho,
que no deja respirar.
Ni quien quiera saber de él.


lunes, 27 de agosto de 2012

Alta Traición

No amo mi patria

su fulgor abstracto es inasible

pero (aunque suene mal) daría la vida

por un palco en el Azteca, cierta gente,

puertos, un mandato en Los Pinos, fortalezas,

una ciudad en movimiento, gris, monstruosa,

varias figuras de su historia, montañas

                y tres o cuatro ríos.


(Paráfrasis del poema Alta Traición de José Emilio Pacheco)

domingo, 20 de junio de 2010

Neruda's Style

Mi deseo de ti fue el más enfermo,
el más terco,
el más obsesivo.
Por ti eran en mi las mañanas
y sólo si pensaba en ti
daba fin a mis noches.
En ti crecían las amapolas,
se renovaban los ríos,
las hojas de los árboles cantaban.
En ti se concebían los colores
de las aves y en tu mano
cabían todas mis mariposas.
En tus labios todo era fantasía,
se creaban nuevos verbos.
Tus besos acentuaban mis pensamientos.
Tus ojos daban luz a mis oscuridades.
Todo lo que no existía, lo nunca antes imaginado
surgía con tu presencia.
Y ahora el mundo se detiene...
El tiempo ha enmudecido
y las cosas que creaste
se llenan de telarañas.
Ya no estás, dador de vida
y no hay agua que alivie
mi piel herida.
En tu caricia se evaporaban
y ahora el viento
la va desgastando a su paso.
Ya no hay nada que concuerde.
Tú eras la música,
sólo en ella eran posibles tus prodigios.
Se ha luido el romanticismo
y la luz del sol va quemando
la piel de tu recuerdo.

jueves, 20 de mayo de 2010

Ven...

Ven y pon tu mano en mi espalda...
aviéntame contra la pared, así como tantas veces
me lo has dicho a los ojos,
así como me lo has repetido
una y otra vez con los dedos.
Pon tus labios en mi cuello,
pon tu calor y tu gemido en mi oído,
di esas palabras que tantas veces te has callado,
grítalas en el último momento.
Ensordéceme con tu placer...
Imprime la huella de tu cuerpo en el mío,
tómalo como siempre imaginaste.
Toca con tus manos lo que siempre quisiste,
lo que desde el primer momento ha sido tuyo.
Hazme girar entre tus brazos,
haz que la espera dando vueltas en la cama
valgan la pena.
Entra en mi una y otra vez,
encuentra en mi interior
todo ese calor que provocan tus palabras,
derrámalas en mi.
Encuentra en mis labios
el placer que te he prometido,
la humedad con la que quiero protegerte,
la ansiedad con la que deseo amarte.
Ven por este amor que tanto te ha esperado...

lunes, 22 de marzo de 2010

Poema 15 de Neruda (paráfrasis)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente
y te oigo desde lejos y tu voz no me toca,
parece que los ojos se te hubieran hundido y
parece que tus trivialidades te cerraran la boca.

Antes, las cosas estaban llenas de tu alma.
Emergías de las cosas, llenabas mi alma.
Eras mariposa en mis sueños, te parecías a mi alma
y, ahora, te pareces a la palabra infamia.

Me gustas cuando callas y estás como distante
y estás quejándote, como una mariposa atrapada
entre la cortina y la ventana.
Y me oyes al oído y mi voz de ahorca.
Deja que tu silencio ilumine la mañana.

Deja que ahora sea yo el que hable con tu griterio,
duro como la roca, amenazante como el aulllido.
Eras como la penumbra, basta e incontenible.
Tu silencio es estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa, como tu palabra me deja siempre.
Y te imagino como si hubieras muerto.
Mi palabra fluida, mi sonrisa me basta.
Y estoy tan alegre, alegre de que ésta vez no sea un sueño.

Parafraseado el -040906-

martes, 16 de febrero de 2010

Pájaros revoloteando en la casa...



A veces las ideas, sentimientos e imágenes que tenemos en la cabeza o en el corazón son como pájaros que se meten en casa ajena.

Hay silencios, momentos de tranquilidad que llaman el ruido. Pájaros que aprovechan la oportunidad para meterse en casa. Van dando pasos sigilosos, uno a la vez; tumbos de acá para allá camino al rincón más lejano de la casa.

Caminan por la casa sola sin saber que se acercan pasos detrás de ellos; pasos que no saben que pasa dentro de la casa, ajenos a todo. Ajenos a su luz o su oscuridad.

El pájaro es sorprendido. Él sólo quiere encontrar un lugar cómodo para estar, tal vez algo que lo alimente y le prolongue la vida. Corta de por sí.

Lo ataca el miedo. Saber que ese lugar confortable ahora es un peligro para él. No hay ruta de escape. El corazón empieza a latir y por instinto sus alas empiezan a rozar el aire en batalla desesperada.

Se estrella contra paredes, muebles hasta que el vuelo lo lleva a estrellarse contra los cristales. Parece una salida clara, hay luz detrás de ellos, pero no puede salir.

Cae cansado al suelo, su corazón parece explotar. No puede más, los pasos se acercan cada vez más...

No quiere saber nada más. Tal vez tenga un nido abandonado, alguien que espera por él. De pronto todo se nubla, una cárcel más cerrada y oscura que su miedo lo atrapa.

Esos pasos que también tienen piernas, brazos, manos, boca. Un corazón que late con el mismo miedo lo toma entre sus manos, abre la ventana y lo libera.

Siempre hay un abrazo, una palabra que nos libera. Una palmada que nos avienta al centro del ring para liberar esas sombras que nos impiden escapar por la ventana... liberar los gritos que encierran una casa, un corazón... la memoria.






Dedicado con mucho cariño para el Maestro Gabriel Rojas quién me aventó al centro del ring a pelear contra esta hoja en blanco...

viernes, 7 de agosto de 2009

La hojarasca

Se fue la hojarasca
y tras de ella tú.
Quedaron las ventanas clausuradas
y la puerta con el cerrojo puesto.
Vino el viento
y con él el hastío.
Venía cargado de un olor
a sentimientos guardados,
palabras acalladas
por el pasado.
A todo un futuro echado
por la borda
por nuestros miedos.

Le temíamos a la buenaventura,
a los días soleados.
Vimos aproximarse
un porvenir de amaneceres cálidos
y corrimos a protegernos
tras la fría máscara de la costumbre.

Se fue la hojarasca
y tras de ella las ilusiones,
perdimos la capacidad de asombro
ante la trivialidad.
La flor del deseo
se marchitaba ante tu aliento.
El calor de nuestras manos
ya no era suficiente
para consumir el mundo en instantes.

Vino el viento,
llego al vacío.
Este basto desierto
llamado tu recuerdo.
Clausure las ventanas,
le puse el cerrojo a la puerta.
Estoy sentada en medio
del camino en espera
de que me arrolle
la próxima hojarasca.

Escrito el día 17 de Mayo del 2005