Mi deseo de ti fue el más enfermo,
el más terco,
el más obsesivo.
Por ti eran en mi las mañanas
y sólo si pensaba en ti
daba fin a mis noches.
En ti crecían las amapolas,
se renovaban los ríos,
las hojas de los árboles cantaban.
En ti se concebían los colores
de las aves y en tu mano
cabían todas mis mariposas.
En tus labios todo era fantasía,
se creaban nuevos verbos.
Tus besos acentuaban mis pensamientos.
Tus ojos daban luz a mis oscuridades.
Todo lo que no existía, lo nunca antes imaginado
surgía con tu presencia.
Y ahora el mundo se detiene...
El tiempo ha enmudecido
y las cosas que creaste
se llenan de telarañas.
Ya no estás, dador de vida
y no hay agua que alivie
mi piel herida.
En tu caricia se evaporaban
y ahora el viento
la va desgastando a su paso.
Ya no hay nada que concuerde.
Tú eras la música,
sólo en ella eran posibles tus prodigios.
Se ha luido el romanticismo
y la luz del sol va quemando
la piel de tu recuerdo.
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domingo, 20 de junio de 2010
Neruda's Style
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viernes, 7 de agosto de 2009
La hojarasca
Se fue la hojarasca
y tras de ella tú.
Quedaron las ventanas clausuradas
y la puerta con el cerrojo puesto.
Vino el viento
y con él el hastío.
Venía cargado de un olor
a sentimientos guardados,
palabras acalladas
por el pasado.
A todo un futuro echado
por la borda
por nuestros miedos.
Le temíamos a la buenaventura,
a los días soleados.
Vimos aproximarse
un porvenir de amaneceres cálidos
y corrimos a protegernos
tras la fría máscara de la costumbre.
Se fue la hojarasca
y tras de ella las ilusiones,
perdimos la capacidad de asombro
ante la trivialidad.
La flor del deseo
se marchitaba ante tu aliento.
El calor de nuestras manos
ya no era suficiente
para consumir el mundo en instantes.
Vino el viento,
llego al vacío.
Este basto desierto
llamado tu recuerdo.
Clausure las ventanas,
le puse el cerrojo a la puerta.
Estoy sentada en medio
del camino en espera
de que me arrolle
la próxima hojarasca.
Escrito el día 17 de Mayo del 2005
y tras de ella tú.
Quedaron las ventanas clausuradas
y la puerta con el cerrojo puesto.
Vino el viento
y con él el hastío.
Venía cargado de un olor
a sentimientos guardados,
palabras acalladas
por el pasado.
A todo un futuro echado
por la borda
por nuestros miedos.
Le temíamos a la buenaventura,
a los días soleados.
Vimos aproximarse
un porvenir de amaneceres cálidos
y corrimos a protegernos
tras la fría máscara de la costumbre.
Se fue la hojarasca
y tras de ella las ilusiones,
perdimos la capacidad de asombro
ante la trivialidad.
La flor del deseo
se marchitaba ante tu aliento.
El calor de nuestras manos
ya no era suficiente
para consumir el mundo en instantes.
Vino el viento,
llego al vacío.
Este basto desierto
llamado tu recuerdo.
Clausure las ventanas,
le puse el cerrojo a la puerta.
Estoy sentada en medio
del camino en espera
de que me arrolle
la próxima hojarasca.
Escrito el día 17 de Mayo del 2005
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