lunes, 26 de octubre de 2009

El cazador cazado

Despertó sólo en la cama. Era el perfecto amante en desgracia y lo peor es que sabía de sobra se lo había ganado. "El cazador cazado",no podía dejar de sonar en su cabeza.

No pudo dormir en toda la noche pensando en ella. En esas piernas, en esa boca. En esos senos que le hacían perder la cabeza y pensar que su mundo podía terminar en ese mismo instante.

Ya no tendría esa piel aterciopelada a la cual aferrarse cada mañana ni el perfume que desprendía su ropa al caer en el piso. Estaba perdido.

No le podía ofrecer ningún futuro y ella sabiéndolo se había largado. Ahora se había condenado a un futuro sin ella. Sin sus silencios, porque su maldita necesidad de poseerla no le había permitido escucharla... y si alguna vez lo hizo ya ni lo recordaba.

No tenía nada que le permitiera recordarla, solo ese maldito hueco en el pecho y esa frase que se azotaba en la cabeza... "El cazador cazado".

Esa necesidad de ella. De tener lo que nunca fue suyo, lo llevo a pensar en que no necesitaba más para vivir... Vivir de esos recuerdos que se desataran si alguien sube de nuevo esas escaleras...

4 comentarios:

Pepe dijo...

No envidio a ese sujeto...
Saludos!

SUHEYL dijo...

El destino de los cazadores es terminar con su cabeza en una pared, el destino de quien solo quiere cazar es volverse su propia presa.
Me ha encantado este texto... de verdad, lo he leído 4 veces en eldía, y es que no podías haber sido más atinada.
Te sigo ahora como fanática de tu blog. He dicho
Un abrazo

Arq. Ysol dijo...

es la primer vez que leo algo tuyo y es bueno... felicidades‼

Alma Rebecca Yañez dijo...

Hey amiga excelente, como siempre tus palabras tienen ese efecto de intensidad que dice todo en unas cuantas palabras.
Hay mucho que aprender de ti =D